Derechos Humanos
Unidad Nacional - Ernesto Álvarez
La importancia de los derechos humanos no tiene que ver con las modas ni con las preferencias de la opinión pública, antes bien, tienen que ver con un sentido ideológico doctrinario de cada movimiento, de cada partido, y, en el fondo, con la formación personal que cada individuo tenga con respecto a la importancia de sus semejantes.
En ese sentido, la posición social cristiana recoge, necesariamente, la necesidad de impulsar, difundir y respetar los derechos humanos. Creemos que el principal rol del Estado es reconocer y proteger esos derechos y libertades establecidos, no solamente en la Constitución, sino también en los documentos internacionales como la comisión interamericana.
Queremos puntualizar y señalar que son las ideologías de ultra derecha o de ultra izquierda las que tienden al autoritarismo, al totalitarismo. Aquéllas niegan la personalidad del individuo, violan los derechos humanos y establecen contextos ideo-políticos proclives a estas violaciones. Por tanto, debemos coincidir con los miembros del panel y debemos coincidir todos en la necesidad de establecer un estado de derecho y una democracia real que permita la participación y la inclusión de todos los sectores de la sociedad que hoy en día se encuentran marginados.
En ese aspecto, UN hace hincapié en la necesidad de un plan social que enmarque también el esfuerzo de los derechos humanos de las organizaciones que están trabajando en forma realmente meritoria. Nosotros reconocemos la validez de las recomendaciones y del trabajo en general de la CVR, que ha establecido sorprendentes afirmaciones en una sociedad que había permanecido a espaldas de la realidad. Nosotros, además, queremos fortalecer esa cultura de derechos humanos y queremos que prime una cultura de libertad dentro de un aspecto enmarcado en el estado de Derecho.
Ahora, en propuestas puntuales, es necesario fortalecer el denominado Consejo Nacional de DDHH, que en realidad no tiene la figuración que debe tener. Éste debe servir como un marco institucional que comprometa el esfuerzo común de todas las organizaciones, ya sean privadas, universidades, partidos políticos, y asociaciones de difusión y activismo. Nuestro esfuerzo debe involucrar también a las fuerzas armadas y policiales, que forman parte de la sociedad, debemos incluirlos en todos los programas de difusión, formación y, especialmente, de participación en programas concretos.
El establecimiento de los derechos humanos también gira en torno a la necesidad de respetar la normatividad internacional, la jurisprudencia de la CIDH, y esto establece la necesidad de reconocer firmemente que el Tribunal Constitucional en el Perú ha realizado esfuerzos considerables y meritorios. De esta manera, encontramos en sus sentencias, una saludable referencia a las recomendaciones de la CVR como a la jurisprudencia de la CIDH.
El esfuerzo que está haciendo actualmente la universidad peruana en general, y posiblemente instituciones privadas como la American University y el instituto interamericano de DDHH, etc., en establecer cursos periódicos para magistrados va a permitir que también la judicatura nacional, no solamente en Lima sino también en provincias, recoja estos planteamientos. Estos principios deben ser la base del estado social y democrático del Derecho en el Perú.
Nosotros, entonces, estamos totalmente comprometidos en el esfuerzo de fortalecer el tema de la defensa de los DDHH, siempre que este esfuerzo se reclame no partidario, precisamente para que el mensaje final de lucha por los DDHH sea legitimada. La lucha de la CVR, de la CIDH y del Tribunal Constitucional debe ser legitimado constantemente por todos los actores de la sociedad.
Necesitamos, de que en forma progresiva, nuestro país se encamine hacia una ruta de progreso en el tema que nos ocupa hoy en día.
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